Que yo recuerde filmaron una peli con actores reales que encontré en el videoclub del barrio y que al precio de 300 pesetas alquilé en su soporte VHS para verla en el video de mi casa, que por cierto
no tendría mucho éxito; me acuerdo que los actores eran occidentales y que me decepcionó bastante, porque esperaba mucho de ella después de haber visto su versión anime. Pero se ve que con los medios de aquellos maravillosos años tampoco podrían hacer mucho. Supongo que el volver a encontrarla ahora me supondría a mí una rareza que conservar con cierto afecto.
El personaje protagonista es un musculoso Kenshiro experto en el milenario arte marcial asesino de
la Osa mayor, que lleva clavada en su pecho.
El arte marcial consiste en realizar golpes o presiones en el cuerpo del adversario aplicadas en unos puntos místicos llamados Tsubos que tienen como efecto un derramamiento de sesos, huesos sangre muy impactantes y explosivos.
Lo mejor es que al principio, después de darles la somanta de palos al minuto o media hora les reventaba el cráneo y los globos oculares les salían de las órbitas como pelotas de ping pong, que alguna escena acompañaba de un comentario tipo "He presionado uno de tus 108 Tsubos que se llama tal y dentro de un minuto te caerás muerto" (Pa flipar).
Cómo nota ha tener en cuenta el creador de esta obra el señor Buronson sentía predi lección por el cine norteamericano y añadió rasgos de Stallone al personaje de Kenshiro, que hace muchos años me recordaba a alguien pero yo siendo tan tonto no caía. El universo y los ropajes, dicho por Buronson, son una recreación suya después de ver las películas de Mad Max; esos terrenos valdíos post apocalípticos amasados por miles de misiles de cabezas nucleares y la molona chupa de cuero con solo una hombrera parecida a la que lleva Mel Gibson en Mad Max sólo que mas adornada.
Cada vez que se enfadaba Kenshiro este hacía jirones la chupa por la razón de que tensaba tanto los músculos que los aumentaba de tamaño y deshacía la ropa en mil trozos de manera brutal, cosa que yo por más que intentaba no me salía con mi camiseta de acidhause del mercao que se supone no es tan dura como el cuero.
Y cual podía ser la excusa perfecta para una orgía de derramamientos de sesos, ojos y vísceras, pues nada mejor que el hecho de que te rapten, unos matones, tu amada novia. Siempre iba buscándola de manera implacable machacando a los esbirros del supremo matón hasta dar con el y con ella en un apoteósico combate final en el que las heridas que se infringían por la chica eran aspersorios de regar el cesped pero en lugar de agua manaba sangre.
Hoy en día mas de uno diría "Pos llevártela a ver si la aguantas." pero antes el concepto novia era mucho pero que mucho mas sagrado (Década 80 estoy hablando).
Pues nada más y si te has perdido por el ciber-espacio deteniéndote para leer esto pues gracias por la atención prestada.
Un saludo cordial.
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