jueves, 19 de agosto de 2010

La terrible historia de la mona de Pascua.


Cuentan los más ancianos del lugar con un semblante de  temor en sus rostros que en este estancado, antiguo curso de un río (El agua verde que se aprecia en el centro.) un día una madre soltera del pueblo bajó con más famílias a celebrar el acto de rular la mona.
Se lo estaban pasando de lo más bien jugando y riendo, además de merendar ricamente las exquisiteces de los embutidos de la matanza y la popular mona. (Una masa de bollería con un huevo duro en el centro.) Cada niño con su mona jugaba y reía alegremente pero Federico, el mas travieso de todos mona en mano se aventuró hasta la delgada línea que separa la vida de la muerte.
La madre despreocupada durante un buen rato tardo en darse cuenta de que el pequeño Federico no se encontraba con el resto de niños y comenzó a preguntarles si lo habían visto.
Al no recibir respuesta positiva que le calmara la duda la mujer comenzó a ponerse nerviosa, el corazón le latía tan rápido que la cabeza le daba vueltas y el sudor se le pegaba a la ropa como si alguien le hubiera vertido un cubo de agua encima.
La asustada madre presa del pánico dio la voz de alarma a las demás familias que pronto dejarían sus viandas
para comenzar una angustiosa búsqueda. Fede.. Federicoo!! gritaban por todo el lugar de merendeo y estos no recibían respuesta alguna del chiquillo.
La búsqueda se alargó 3 largas horas de angustia hasta que un hombre llamado Antinio el pastor, miembro de una de las familias gritaba, Venid cagüen to vení!!!!
La gente se apresuró corriendo hacía la donde emanaban los gritos desgarradores de aviso, para presenciar horrorizados como en una de las corrientes del río, la más revuelta, al lado de una acequia se apreciaba como el potente torbellino de agua jugaba con lo que parecía ser la ropita y la mona de pascua del pobre niño Federico.
La madre entró rapidamente en un colapso emocional que le provocaba combulsiones y mientras otra madre la sujetaba los demás hombres se tiraron al río en busca por lo menos de algo a lo que darle la sagrada sepultura pero con mucho cuidado de no entrar en el revuelto de aguas.
No encontraron nada.
Pasaron los días y el cuerpo de Federico seguía sin aparecer y su madre cayó terriblemente enferma, que a lo poquito del tiempo se recupero algo pero su cabeza se distanció gravemente de la cordura.
Un labrador que tenía un huertecito cerca del antiguo río se percato horrorizado como la mujer madre de Federico se encontraba desnuda cubierta de sangre en la orilla de este y caminaba hacia las aguas revueltas con los brazos extendidos, el labrador se puso en alerta y corrió todo lo deprisa que pudo, pero debido a su cojera y a la distancia no pudo evitar el fatal desenlace.
No se supo nada más de la mujer.
Bueno y esta fué la historia trágica que me contaban mi abuela y mi madre cuando llegábamos al pueblo y lo que antaño era un río desviaron el curso de esta al hacer Franco una de sus presas que le molaban, transformando el río en la balsa verde de la foto y cada vez que nos bañábamos y algo nos roza los pies o las piernas gastamos bromas de que Federico esta en el fondo restregándonos la mona.

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