martes, 14 de septiembre de 2010

Decisiones.

Coger una lata de cualquier producto alimentario o envase, hoy en día supone un acto y una toma de decisiones que el sistema neuronal tiene que afrontar, por la amplia carta de los establecimientos.
Todos los días se toman una serie de secuencias de decisiones que algunas personas quizá no tienden a percatar, ya sean pequeñas o grandes decisiones, que ropa me pongo hoy..., con quien voy a salir..., por donde tiro para llegar antes.
El día de Artínio.
Tardaba tanto en decidirse por todo que desesperaba al mas pacífico
de los seres, provocando comentarios de lo mas furiosos sobre su persona.

Una decisión tomada con la mente en blanco.

Artínio se pasó mas de 1 hora mirando entre los diferentes productos, calculando de manera concienzuda y al milímetro todos los aspectos, o por lo menos eso pienso yo.

Pensamientos en la cabeza hierben y el cráneo se convierte en las paredes de una olla a presión.
 Estallido inesperado.

Después de tanto decidir vi como Artínio se puso firme y rígido como una tabla de planchar que está de pie.
Comenzó a andar a toda prisa recorriendo estantes tras estante sin ni siquiera mirar ni comprobar nada, parecía hipnotizado, andando solo pero como si alguien invisible tirara de el.
Al llegar a la sección de libros, se paró en seco, cogió uno y salió como si tal cosa del establecimiento.
No pasó antes por caja y hasta la alarma se debió quedar muda, porque no sonó.
Yo me quedé pensando que la vida de vez en cuando te sorprende con unos hechos que quizá sean inusuales, pero que deben siempre de tener una explicación, aunque en ese momento no podamos explicarla.
Y sin mas, pues seguí con lo mio...
Espero os guste el relato... Saludos.
Relato by Manu Cueva.

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