domingo, 10 de octubre de 2010

Menorca es una joya.

 Las fotografías aquí expuestas son del 2009 de mi viaje a Menorca, un viaje de placer que tuve la oportunidad de realizar y que me proporcionó unas buenas imágenes gracias a la incomparable belleza que tiene esta isla que en su mayoría es territorio protegido.
Guarda unos parajes naturales incomparables, una cultura además de una gastronomía sin igual en la que cabe destacar el sabroso plato de caldereta de langosta. La pesca, actividad propia de toda isla que se precie en Menorca por su calma serena y el bellísimo marco visual de sus encantadores paisajes hace que los platos preparados con el suculento pescado sepa, por lo menos mil veces mejor. Lo que mas lamento es no poder pasar mas días en este enclave paradisiaco de lujo
 para poder aprender algo mas de su cultura y de sus gentes.
Su historia ha dejado huella en la isla con las construcciones que diferentes pueblos, en el pasado, con el sudor de su frente, han adornado el entorno dotándolo de una particular magia ínter-cultural muy amplia, pueblos como cartagineses, ingleses etc.
Los antiguos pobladores, habitantes de esta encantadora isla del Mediterraneo Balear contribuyeron a la magia con sus neolíticos talallots; construcciones que sobreviven a largos miles de años de historia y que ahora cuentan con una mística leyenda que historiado res, además de arqueólogos y científicos intentan desvelar con sus
rigurosos estudios sobre estas joyas del neolítico.
 En la explotación ganadera de Subaida con una casa de estilo colonial
ingles con las paredes pintadas de rojo y blanco, una ganadería vacuna
se alimenta de los verdes pastos que rodean esta explotación aportando
su aliciente cárnico sabroso a la gastronomía isleña. 
Los que quieran disfrutar de una bebida alcohólica refrescante y particular, aquí preparan lo que llaman "pomada" que cuenta entre sus ingredientes ginebra de calidad y limón.
Calas que nada tienen que envidiar a las mejores playas del Caribe con un agua tan transparente que se puede apreciar el fondo de arena blanca, rodeado de una naturaleza con unos perennes pinos silvestres en los que puedes refugiarte del sol, mientras pegas un bocado, escuchas
música en tu reproductor, lees o simplemente respiras su aire aromatizado
con el olor de pinares junto con el de esta agua salada puramente limpia
y transparente.
Si el destino me lo permite tengo que reencontrarme de nuevo con este magnífico lugar.
Sin mas un saludo.
Texto Manu Cueva Fotografía Manu Cueva.

2 comentarios:

Félix dijo...

Se valora que lugares tan turísticos como Menorca conserven aún su autenticidad original, y aunque ha sido inevitable nuevas contrucciones para el desarrollo del sector turístico, su declaración en 1993 como Reserva de la Biosfera la ha protegido de especuladores y empresarios que ven en tanta belleza natural un paisaje en el que brotarían euros de cada metro cuadrado de la isla. No hemos tenido tanta suerte con Mallorca, donde la invasión turística ha borrado la huella de antiguas civilizaciones, quedando en contados sitios algún solar descuidado en los que un cartel anuncia un asentamiento pasado, ajeno a ingleses, alemanes y actuales españoles.

Masunodos dijo...

Estoy de acuerdo.