viernes, 8 de octubre de 2010

Volar y navegar.

 Mis fotos aéreas del 2009 un viaje de altura con un gran piloto en las que disfruté de un viaje por la costa levantina y catalana sin ningún tipo de incidente. Que pena que no se pueda sacar la cabeza con la cámara para hacer las fotos sin esa barrera entre medio que es el cristal de la ventanilla;
lo que saldría mejoraría bastante, pero a una media de 200 Km/h supongo que no sería nada aconsejable hacerlo por la fuerza del viento te arrastraría
al vacío sin paracaídas.
Desde arriba las cosas se ven mas pequeñas (Estaréis hartos de escucharlo) los  paisajes están mas a mano para la vista al alejarnos en altura, hacía el cielo aparte que con la experiencia comprendes mejor lo

 que te rodea, es como mirar un mapa.
Aprecias a tope las formaciones montañosas, las fluviales y marítimas, el entramado de carreteras, autovías y ciudades amén de pequeñas poblaciones etc...
El viaje aéreo pues duraría unas 2 horas y media en la que la incomodidad de no tener mucha si no poca libertad de movimiento pues hace que te entumezcas bastante, el ruido del motor constante te puede alterar un poquito o mucho (Eso depende de lo sensible que seas) pero eso si disfrutas de la topografía de nuestro maravilloso suelo a mas no poder.
Claro que los viajes de barco tienen también otrora otro tipo de encanto muy singular, los que he hecho siempre han sido viajes de placer tirando a muy económicos pero eso sí muy agradables. Me mola bastante apreciar como la embarcación bordea la costa perpendicularmente apreciando lo singular de las playas, calas, puertos y riscos marinos aparte de algunos islotes que asoman tímidos en la gran e inmensa masa de agua y que cuando los ves apetece que el barco se aproxime a uno de ellos para subirte, para poder pasar una horita en soledad con tus pensamientos, o con tus pensamientos y una caña de pescar y unas gafas con su tubo de snorkel," vete y vuelve dentro de una hora a por mi"; le diría al capitan-a del barco.
Sin mas un saludo y cuando las cosas sean propicias y la crisis nos lo permita hay que viajar.
Texto & fotografía de Manu Cueva.

1 comentario:

Félix dijo...

Lo agradable de volar o navegar es encontrar el silencio. Aunque no haya volado nunca de tal forma que hubiese podido disfrutar del cielo (como un viaje en globo o parapente), me imagino que la sensación tiene que ser similar a encontrarse en lo alto de una cima, sentado en una roca dispuesto a que las corrientes de aire que por ahí circulan envuelvan tu piel y juegue con tus ropas colándose por todos sus pliegues. Allí, en lo alto, disfrutas del silencio. Unos cuantos pájaros pian mientras vuelan en su rutinaria búsqueda de alimento. En ese momento, sobre la colina que domina el pueblo más cercano, cualquier tipo de actividad de su población parece insignificante desde arriba. Todo adquiere un matiz de ridiculez, allí nada importa, solo tú frente al terreno que dominas con tu posición.