Estaría Cristina parte de la madrugada del Domingo, madrugada fría donde las alla enfrente de la cola del Servef (Servicio valenciano de empleo). En el tiempo que estaría defendiendo con uñas y dientes su lugar en la cola, vio mucha gente madrugadora paseando sus mascotas, camiones de la basura y coches de policía. Pero para no aburrirse lo mejor que podía hacer era observar gatos, observó por un momento un gato negro que se metió debajo de un coche, luego un gato naranja que se lamía, ejem… su otra colita, después una gata con los pezones hinchados que se subió encima de una papelera para coger lo que parecía un trozo de Donuts, un gatito pequeño atigrado y bastante vivaracho que jugaba a cazar una cucaracha… El final del agotador Domingo frío como el culo de un difunto dio paso al aburrido Lunes, que lo que es peor mas aburrido aún si cabe si no tienes trabajo y nada de dinero, claro está; Cristina se animaba pensando que al ser la primera tendría la oportunidad de tomar la mejor y única oferta de trabajo que el citado lugar le podía ofrecer. Eran las siete y media con los primeros rayos de Sol el cuerpecito de Cristina comenzaba a parar de tiritar, abrigada solamente con su mejor camisita vaquera con dos dibujitos de flores , una en cada hombro con un pájaro azul que en su pico tomaba prestada uno de estos vegetales. A ella le gustaba mucho su camisita vaquera claro que también no tenía otra tan bonita como esa porque las demás estaban muy gastadas del uso y llenas de agujeros, pero en su gran afán se puso la mas nueva pero con unas cuantas batallas a cuestas, la mas bonita ropa que un pobre puede ostentar.Tendríais que verla que guapa y orgullosa de si misma estaba Cristina y eso que no había cenado el Domingo y el Lunes solamente desayunó sus propios moquetes que se tragaba por que estaba constipada, pero de paso asi engañaba al hambre. Llegaban los primeros desemplados para ocupar su puesto en la cola del paro y Cristina se puso tensa y con una mano se agarraba a la pared por si acaso la empujaran de su lugar. Los siguientes en la cola llegaron con vasos de café con leche humeante y deliciosa en la que mojaban palmeras de chocolate, Cristina que los vio mantuvo la mirada depredadora de hambruna sin poder evitarlo medio minuto y después se giro, agachó la cabeza y se agarró con fuerza la tripita… así aguantó hasta las nueve que el vigilante con los primeros empleados les abrieron las puertas.
¿Qué habrá sido de la pobre Cristina?
¿Le habrán dado algún empleo en el Servef?
Bueno, sin mas un saludo fuerte, espero os guste esta entrada y mis mejores deseos para Cristina.
TEXTO MANU CUEVA.
No hay comentarios:
Publicar un comentario