| El agua y la electricidad no hacen buena miga... |
Artínio juega un ratito a una máquina de video-juegos comienza sus partidas echando monedas por la ranura, al echar la cuarta moneda en sus dedos advierte el pellizco o calambre producido por una leve pero dolorosa descarga eléctrica propagándose de manera rauda por el sistema nervioso de su mano hasta su cerebro, provocándole un sonoro grito de ¡Auuuhhg!!.
El encargado del salón recreativo “Las gaviotas”; presta su atención dirigiendo la mirada hacia el joven que ha emitido el alarido de dolor, fruto de la sorpresa y por supuesto fruto de una descarga eléctrica derivada de algún mal funcionamiento de los viejos componentes eléctricos de esta máquina aniquiladora de marcianitos virtuales. El encargado pasa al almacén donde guarda escobas, máquinas desguazadas y cartones, coge uno de los cartones y con paso tranquilo se dirige caminando hacia el joven, que se agarra la mano mirando su entretenimiento virtual con recelo y desconfianza. El encargado posa el cartón a modo de felpudo de bienvenida frente a la máquina del video-juego llamado “La matanza espacial” y le cuenta al joven Artínio que al subir al cartón que él ha puesto en el suelo, la corriente eléctrica no buscará hacer conexión con la masa terrestre, dejando de lado la furia dañina en su mano cuando esta toque el artefacto electrónico, Artínio que es un joven sensato se muestra incrédulo a las primeras de cambio pero el encargado le cuenta que solamente la electricidad dará vueltas sin fin en su cuerpo sin producir una descarga violenta que pueda producirle daño, pero como la mejor muestra es dar un ejemplo, el propio encargado pisa la alfombra de cartón y echa una moneda. Artínio ve con asombro como el encargado lleva cinco minutos jugando sin sufrir la cólera de la electricidad, se convence y le pide al encargado que le ceda los mandos de la aventura espacial de nombre “La matanza espacial”, el encargado con una sonrisa de satisfacción en su semblante se aparta y deja al joven que juegue sin más. Lo que todavía no sabe el joven Artínio es que ha aprendido una de las normas más elementales, básicas e importantes de la seguridad con aparatos eléctricos, leyes de física de electrones incluidos que gracias a esta experiencia recordará siempre y que puede le mantenga vivo ante cualquier imprevisto de este tipo ya que sabe cómo actuar. Cuando Artínio llegue a la edad adulta mirará al pasado y si su memoria se lo permite sabrá apreciar, valorar y sonreirá al acordarse de esta anécdota.
Fotografía & texto Manu Cueva.
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