Jalaída como es muy guapa, quiere serlo aún más y mostrar lo contenta que está de sí misma comprándose ropita, pero como de dinero anda escasa se pasa toda la tarde mirando y comparando precios en tiendas más asequibles para su bolsillo. Innumerables veces pasa delante de tiendas en las que sus maniquíes visten lo último de lo último y que por ser lo último, también es lo más caro.
Un elegante joven muy alto, moreno, con cuerpo atlético se percata de la presencia de Jalaída, la observa como ella tan guapa y pobre mira repetidamente los vestidos del escaparate y a la vez registra su pobre monedero como si las monedas y billetes se reprodujeran como animalitos. El hombre con sus profundos y grandes ojos verdes, se acerca a Jalaída apretando suavemente pero con firmeza su manita de seda y la arrastra al interior de la tienda, Jalaída observa atentamente la belleza y el porte de este hombre mientras le cuenta que ha tenido un flechazo y que se ha dejado llevar por un ataque de pasión amorosa que además por ella va a hacer todo lo que esté en su mano para hacerla feliz, como primer paso cerrar la tienda con ellos dentro y la dependienta para que elija mas cómodamente los vestidos, zapatos y joyas que el apuesto, enamoradizo-apasionado hombre le va a comprar. Cuando salen de la tienda se miran el uno al otro, que entre palabras dulces surge el primer encontronazo labial profundo y muy húmedo entre los dos. Quedan en ir al hotel donde se aloja el joven para después cenar sopa de langosta y vino de Burdeos, afrutado con cuerpo, deciden bailar un poco pero ese poco se alargó hasta el amanecer, en las que las buenas dotes de bailarines de la pareja, hicieron la delicia de los presentes en la sala, que aún con el amor candente en sus ojos deciden darse a conocer sin ropa, en la lujosa estancia del apuesto hombre. Los cuerpos de los dos entran en maniobras deliciosamente exquisitas de besitos, caricias y arrumacos en el jacuzzi de la habitación del hotel, las burbujas jabonosas de agua caliente aumentan a la vez que mantienen este amoroso frenesí inesperado que Jalaída disfruta tanto como su afortunado acompañante, afortunado y agradecido.
Un sonido irrumpe el espacio acústico del silencio y Jalaída se despierta en la habitación de su casa sin comprender nada de lo ocurrido, pero cuando se da la vuelta mira estupefacta una rosa roja, que en el tallo lleva anudado, con un cordel, una alianza de platino y oro blanco.
Texto Manu Cueva.
3 comentarios:
Ohhhh! historia de sueño,.... de echo pensaba que al final iba a ser un sueño realmente.... pero no!!! Un poquillo de miedo ver la alianza en el amanecer de una primera noche, no???? jejeje
Gracias Sigrid por tu comentario yo pensaba que al ser una alianza de oro y platino induciria al lector/a a emocionarse e intrigarse mas en el mini relato para dejarle un buen sabor final, pero ahora que lo vuelvo a mirar no se me queda raro jeje y de nuevo muchas gracias por comentar, me aportas buenos datos para trabajar en la/s proximas loves historys que se le ocurran a mi mente perversa jeje.
Postdata me encantan tus relatos.
Manu bonico queremos la 2ª parte plz...
N1ce
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