El banana resort hotel recibe hoy la visita de dos de los dueños, cosa que al director Luis Andrés pone nervioso y alerta.
Maite, la jefa de recepción advierte que Luis Andrés está medio en jaque por los nervios ante la llegada de los mandamases supremos del Banana Resort y claro está empieza a ponerse ella más nerviosa aún si cabe, intenta calmar a Luis Andrés pero sin conseguirlo del todo.
La gobernanta del Hotel y mujer hace bastantes años de Luis Andrés, toma café con su empleada de confianza y le comenta todo lo extraño que encuentra de su marido desde que cambiaron de trabajo.
Rebeca: No se si tragar mas con él, te lo digo de verdad, Trini.
Trini: La separación es un mal trago Rebeca, espera por lo menos si los pillas con las manos en la masa.
Rebeca: Es que no aguanto ya los cuchicheos y la manera distante en que me trata, la mira más a ella que a mí.
Trini: Mi marido hacía lo mismo y trabajó aquí de mantenimiento hasta que conoció a la chica Brasileña que era camarera del comedor, me los puso, vaya que si me los puso…
Rebeca: ¿Cómo te enteraste?
Trini: La mala bicha de Azucena me dijo que fuera corriendo al servicio del comedor, que un niño había vomitado en el suelo de un wáter.
Rebeca: Siiii
Trina: Y me lo encuentro allí con los pantalones bajados y la maldita subida encima de él cabalgando… Que rabia me dio… Les tiré el cubo del agua de la fregona con lejía y todo.
Mientras tanto en la cafetería del hotel reciben a una nueva compañera.
Jesús: Bienvenida Hortensia, poco a poco te iré enseñando cómo va el tema ¿Eres de por aquí?
Hortensia: Bueno mi madre es de Barcelona y hemos vivido allí cinco años y antes vivíamos en Jaén, pero mi madre conoció a su novio que tiene casa aquí y decidió que nos mudáramos con él.
Ricardo: Que es otro joven camarero que lleva tres años en el puesto, observa a Hortensia mientras habla con Jesús, la observa paladeándola con la mirada pues resulta que a ojos de Ricardo resulta atractiva y no tarda ni dos en tener una calentura con su imagen.
Un Posche todoterreno llega a la entrada del Banana Resort y de él se bajan los supe jefes Rosana y Mateo, para inspeccionar el hotel de su propiedad que comprobación tras comprobación darán su visto bueno o en el peor de los casos malo y puede que ruede alguna cabeza, metafóricamente hablando.
Luis Andrés acude a su encuentro, mientras Maite está en recepción esperándolos con un cesto de frutas y un par de cocteles muy trabajados.
Texto Manu Cueva
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