lunes, 9 de mayo de 2011

Escena, escena un lugar para montarla. (II)


El banana resort hotel recibe hoy la visita de dos de los dueños, cosa que al director Luis Andrés pone nervioso y alerta.
Maite, la jefa de recepción advierte que Luis Andrés está medio en jaque por los nervios ante la llegada de los mandamases supremos del Banana Resort y claro está empieza a ponerse ella más nerviosa aún si cabe, intenta  calmar a Luis Andrés pero sin conseguirlo del todo.
La gobernanta del Hotel y mujer hace bastantes años de Luis Andrés, toma café con su empleada de confianza y le comenta todo lo extraño que encuentra de su marido desde que cambiaron de trabajo.
Rebeca: No se si tragar mas con él, te lo digo de verdad, Trini.
Trini: La separación es un mal trago Rebeca, espera por lo menos si los pillas con las manos en la masa.
Rebeca: Es que no aguanto ya los cuchicheos y la manera distante en que me trata, la mira más a ella que a mí.
Trini: Mi marido hacía lo mismo y trabajó aquí de mantenimiento hasta que conoció a la chica Brasileña que era camarera del comedor, me los puso, vaya que si me los puso…
Rebeca: ¿Cómo te enteraste?
Trini: La mala bicha de Azucena me dijo que fuera corriendo al servicio del comedor, que un niño había vomitado en el suelo de un wáter.
Rebeca: Siiii
Trina: Y me lo encuentro allí con los pantalones bajados y la maldita subida encima de él cabalgando… Que rabia me dio… Les tiré el cubo del agua de la fregona con lejía y todo.
Mientras tanto en la cafetería del hotel reciben a una nueva compañera.
Jesús: Bienvenida Hortensia, poco a poco te iré enseñando cómo va el tema ¿Eres de por aquí?
Hortensia: Bueno mi madre es de Barcelona y hemos vivido allí cinco años y antes vivíamos en Jaén, pero mi madre conoció a su novio que tiene casa aquí y decidió que nos mudáramos con él.
Ricardo: Que es otro joven camarero que lleva tres años en el puesto, observa a Hortensia mientras habla con Jesús, la observa paladeándola con la mirada pues resulta que a ojos de Ricardo resulta atractiva y no tarda ni dos en tener una calentura con su imagen.
Un Posche todoterreno llega a la entrada del Banana Resort y de él se bajan los supe jefes Rosana y Mateo, para inspeccionar el hotel de su propiedad que comprobación tras comprobación darán su visto bueno o en el peor de los casos malo y puede que ruede alguna cabeza, metafóricamente hablando.
Luis Andrés acude a su encuentro, mientras Maite está en recepción esperándolos con un cesto de frutas y un par de cocteles muy trabajados.
Texto Manu Cueva

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