Dialogar, hablar, empatizar… Unas palabras muy sencillas.
Cooperar, aceptar, equivocarse… Otras palabras muy sencillas.
Angustia, fuerza, insultar… Más palabras muy sencillas.
Destrucción, muerte, mutilación, invocar, sexo, violación, agresión, imponer, alcoholismo, tabaquismo, droga, yonki, guerra, suicidio, asesinato, corrupción, locura, enajenación, robar… Y este extenso palabrerío que he soltado aquí non gratas palabras pero que existen y con mucha fuerza, que forman parte de nosotros mismos como pueblo, ciudad o mundo.
Controlar, manipular, oprimir, ligar, apretar, ahogar, des- ahogar, presión, estallido… Otras muy desconsoladoras palabras, que son un reflejo de nosotros mismos.
Amor, amar, criar, trabajar, cantar, sentir, volar, imaginación, acariciar, querer, apreciar, desear, obtener, sacrificio, humildad, comprender, educación… Estas por lo menos ya pintan algo mejor.
Bueno, ¿Y para que ha escrito este bloguero tantas palabras?
Para:
Pensar, recapacitar, perdonar, salida, trabajar, mover, intentar, aceptar, amar, intuir…
Texto Manu Cueva. Sin palabras…
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