Detrás del tejado se halló un gato encerrado y la niña no lo vio…
En un mundo, claro que sí, cuentan y mucho los recuerdos, si no… El desierto plagaría los campos y una nube de ceniza llovería sobre las ciudades fantasmas de gentes pensando en el mañana.
La niña no quería subir al tejado y el gato vivió cazando serpientes que trepan a lo alto en busca de nidos de pájaro.
La quimera del rico es la misma que la del pobre, ser querido por muchos comprando y pagando el pan el doble. Ser querido llega a ser quimera, cuando un enfermo de eso que llaman amor no le dan su ración o le dan el doble, el instinto del hombre se apaga y se enciende, fuego que también quema, pero claro… Muy a su pesar… Quema a su manera.
El padre de la niña, hizo reformas en el tejado y dejó un hueco por donde el gato salió, la niña jugando en su columpió a su gato vio encima de una valla blanca y corriendo fue a su encuentro, el felino animal de ella huyó corriendo entre las zarzas.
El sastrecillo valiente un traje cosió al rey mas traje no era si no llevaba tela y el rey desnudo se mostró a su corte y sus súbditos que al principio extrañados, pero luego entre aplausos vitorearon al rey con su excepcional traje, hasta que un niño gritó ¿Pero no va desnudo? De este cuento casi no me acuerdo si tú no te acuerdas.
La niña creció y se hizo mujer, pero que muy bella además lo juro por diez mil estrellas, pero gato no quiso, lo que sí quería era cazar serpientes, que suben al tejado para coger huevos de pájaro, pero de aquel gato de su niñez casi ni se acuerda.
Cada cual escribe a su manera y este texto sin pies ni cabeza, pertenece a Manu Cueva, si quieres disfrútalo y si no quieres ódialo a tu manera, y que no te lleve el pesar, porque al escribirlo mi intención siempre ha sido buena.
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