miércoles, 24 de agosto de 2011

Las mujeres de todos.

Fotografía Manu Cueva.

¡Corre!, corre… largo vete ahora…
Soledad, vete ¡No vuelvas por más que te lo pidan!; No regreses.
¡No hagas caso!... A esas voces que te piden que vuelvas.
Y un pájaro muerto resucita en la chimenea prendida, avanza pegando saltitos.
Hasta el sofá y llega… llega… ¡Llega…!  Ahora pía.
Soledad suelta su cabellera, pero con una amarga tristeza le pide que reconsidere su parecer.
No obligues mi alma ¡Por favor Soledad! Más allá de alguna razón siento aún pasión por ti.
Corre, mas ¡No vuelvas, por más que te lo pidan! –
Y el gato se relame en la pared blanca, a la cual y aún sin ella maúlla a la espera de su sardina vital.
El reclamador de la huida de soledad se torna en un triste abrazo con tristeza, muchacha encantadora que llora con él entre el tumulto del centro comercial de “La Balanza”.
Se sumergió en la ducha después con alegría…
Desató su sexo con la maldita Doña Depresión en la jaula del Lince Bobo…
Para comer, soñando con la otra más todas terribles y bellas, cerdo sin entrañas dentro del cristal de una jaula con ventana.
Texto poético, pero texto al fin y al cabo de Manu Cueva, espero lo disfruten tanto como yo escribiéndolo.

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