El infierno del mediodía dejaba tendido en el aire de las 17 horas, su sopor escaldado en la atmósfera de Agosto y Manin Muñoz después de conversar negociando un cambio de móvil en el fresco de su casa, frescor artificial fruto de la máquina acondicionadora de la temperatura del aire, creía alegre que por fin había conseguido su objetivo de adquirir un teléfono actual y moderno, para sus cosas, después de una interminable charla con una tele operadora con un modo de hablar asertivo, con muchas palabras provenientes de la más profunda América del sur, palabras desconocidas por él, continuas interrupciones de espera musicales por un grupo musical, que con tono alegre pero en ingles, le martirizaba el tímpano a trabes del auricular del móvil, sonando muy fuerte y distorsionado pasaba a cada pregunta a la tele operadora de habla semi –incomprensible, cuyas cuerdas vocales debían timbrar a la misma velocidad del sonido, aun más si cabe de la luz.
Un teléfono fijo con llamadas a fijo y móvil por no sé cuanto el minuto y un pen wifi con un router de la máxima banda ancha todo esto por … Euros, Señor Manin Muñoz;¿Le interesa?
La tele operadora aprovechaba intentando meterse en su mente, con fuerza, pues no iba desarmada, la horrenda música tintineante sintonía de espera, poseía un poder desquiciante para los que aman el bello canto y luego sin perder tiempo la pobre mujer que trabaja por un sueldo miserable seguramente allá donde esté con el hambre de sus hijos y familia en su mente y aún en su más desgarradora voz latino, dulce, agresiva y de una amabilidad ininteligible para la cultura española de Manín Muñoz aún poco adaptada al cambio de la globalización hacía que en su mente hubiera dos pensamientos.
Pensamiento 1: Deseo ese móvil cueste lo que cueste.
Pensamiento 2: Esto se hace eterno,¿ cuando va a acabar la llamada?
Después de muchos horribles momentos musicales distorsionados y varios intentos desgarradores de suplemento de venta del mega pack ya mencionado, recibió el código con el número para canjearlo por un móvil en una tienda, no se lo podía creer solo tiene que dar el número y el teléfono ya es mío (Pensaba alegre Manín Muñoz)
Manín Muñoz, sale a la calle para coger el coche mientras piensa…
Pensamiento de Manín:!Vaya calor de mierda!
Manín condujo hasta el centro comercial más cercano para realizar el canje, donde por suerte no había cola, pero lo que tampoco había era el modelo de móvil solicitado.
Manín esperó tomando un café en el susodicho centro hasta que se hiciera hora de apertura en las tiendas locales y de nuevo cogió el coche.
Manín llegó a la tienda y espero la cola formada por una quinceañera con sus padres y un quinceañero con sus padres y a la cabeza de la cola una mujer de mediana edad con una mochila pequeña del ratón Mickey, dejaba caer sobre el mostrador cables de cargadores, móviles viejos y algo que parecía un router, Manin Muñoz entonces le vino un pensamiento.
Pensamiento Manín: Mejor me siento esto va para rato.
Pasó el rato, muy largo rato y Manín Muñoz , procuro tener paciencia utilizando un vieja técnica que sacó viendo una peli de artes marciales, en el que el protagonista mira un punto o elemento de lo que le rodea para dejar la mente en blanco y que nada lo disturbe.
Cuando la dependienta de la tienda, lo llama con una sonrisa en el semblante, Manín Muñoz sale del trance aliviado y deseoso de coger el aparato.
Ella le pide el número de código y el nif mientras le muestra el móvil, él respira aliviado.
De pronto la dependienta mira la pantalla del ordenador y le dice a Manín que el código no es correcto, diciéndole que tiene que llamar otra vez a atención al cliente de la compañía.
Manín aturdido, prefiere darle el mismo el móvil a ella para que hable con el servicio de atención al cliente ya que anda un poco flojo .
Ella lo coge y llama diciendo que es de una tienda, enseguida la tele operadora pide que la pase con el titular del número.
Manín se lleva el móvil al oído, dos minutos de la ya estrafalaria sintonía de espera moderna, y otra vez ella, si ella la reconoció, aún sin verla hablando más deprisa y más nerviosamente dulzosa, educada pero agresiva y discordante.
Hablaba diciendo que iba a pasar la solicitud a unos departamentos, entre departamento y departamento, música alegre e infernal como lobos vestidos de corderos y de la nada del vacío sonoro telefónico (Todo esto en la tienda de móviles, pasaba, la dependienta seguía atendiendo a la cola, mientras el pobre Manín Muñoz escuchaba luchando por decir que no y que sí al móvil que quería)
Le interesa señor Manín un teléfono fijo con un pen wifi para navegar esté donde esté y un ruoter de banda ancha con…
Continuará….
Texto Manu Cueva
2 comentarios:
Pobre Manin, no sabe que se la juega con el protocolo bien estudiado de la atención al cliente!
Terrorífico protocolo, que mas que atención al cliente, debería llamarse acoso y derribo al cliente. El marketing resulta hoy en día escalofriante.
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