Aún recuerdo con cierto agridulce humor y cariño, como una adolescente se prendó de una magia y hechizo envolvente de promesas de amor, como los cantos de sirena en la odisea de Ulises.
Repartiendo cartulinas alegremente por el parque, cartulinas vacías de colores creyendo alegremente que eran tarjetas de boda y su amor David Bisbal.
Nadie en el parque la privó de su sueño y nadie se rió, pero conmovía por dentro y algún momento el hechizo tendrá que romperlo, su madre o su padre o el médico del ambulatorio con pastillas y sedantes.
Que fuerte es el poder de la música y la poesía.
Manu cueva.
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