lunes, 13 de agosto de 2012

La orilla del deseo.


Arena y cantos rodados
En el aire de la brisa marina
Ella inunda el aire
Con
Sus
Encantos

Quedarme ciego
Yo quisiera
Pues el corazón
Galopa sin control
Y la sangre
No deja arteria sana

Como rio caudaloso que
Arrasa a su paso
Las paredes rocosas
Por donde pasa
Morenamente esbelta
En la biblia
La cruz
De sus
Caderas

En sus hombros
Brillan
La luz de la Luna y las estrellas


Cada gota de su sudor
Mezclada con el bronceador
Es agua pura

Y sus piernas
La seda oscura
El devenir
Y
La más extrema de
Las locuras

No hay mar frío para ella
No hay sitio donde guarecerse
Si la vieras

Si una cena compartieras
A solas con ella
Nada te importaría si…

Mañana murieras.

Poesía manu cueva

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