Arena y cantos rodados
En el aire de la brisa marina
Ella inunda el aire
Con
Sus
Encantos
Quedarme ciego
Yo quisiera
Pues el corazón
Galopa sin control
Y la sangre
No deja arteria sana
Como rio caudaloso que
Arrasa a su paso
Las paredes rocosas
Por donde pasa
Morenamente esbelta
En la biblia
La cruz
De sus
Caderas
En sus hombros
Brillan
La luz de la Luna y las estrellas
Cada gota de su sudor
Mezclada con el bronceador
Es agua pura
Y sus piernas
La seda oscura
El devenir
Y
La más extrema de
Las locuras
No hay mar frío para ella
No hay sitio donde guarecerse
Si la vieras
Si una cena compartieras
A solas con ella
Nada te importaría si…
Mañana murieras.
Poesía manu cueva
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