domingo, 16 de septiembre de 2012

La muerte y Pablo.


Nota: Llega todo momento en la vida de aquel que le gusta escribir en que toca temas humanos dados a la muerte ya que son personas. La muerte, suicidio y asesinato por desgracia forma parte de la vida sino mira las noticias irremediablemente es cotidiano.

Demagogia suicida:
Pablo nota la capa gris, de la angustia, es fuerte y lee algunas cosas en la prensa, oye en la radio otras no tan buenas…
Pablo: No pasa nada, si miro la pistola un rato, como brilla… En menos de un minuto me abre ido, ¡Dioss una cuenta hacia atrás y ya está…!
La sopesa en sus manos como si fuera un ticket del metro hacia algún lugar mejor…
Sus pensamientos giran en torno a la noticia de suicidios en masa en Japón por parte de jóvenes piensa que quizá ellos pensaban que no hay futuro o que estaban aburridos de sus vidas y de las odiosas rigurosas leyes, normas, para meterse en grupo dentro de un coche con el tubo de escape conectado al interior…
Pablo: Me fumaré un cigarro… Cuanto tiempo sin hacerlo…
Pablo: Da miedo coger esta pistola, pero (Y hace el ademán de llevársela a la boca, sintiendo un cosquilleo de sensaciones junto con mucha adrenalina, la mantiene así un minuto o dos y luego se la quita…)
Pablo: ¡Dioss…! Me ha puesto a mil, ya sé lo que sienten, los que se juegan el dinero a la ruleta rusa con una bala en el tambor de la pistola…!Dioss…! puta pistola.
A Pablo le entra ansiedad y sudores…, empieza a vomitar sobre la alfombra, el móvil no ha dejado de sonar todo el tiempo sabe que es su novia y se la imagina diciéndole que es un cobarde, como siempre a ella le gusta reprocharle.

En su mente la imagina “Eres un cobarde para todo, Pablo…”
Pablo no tiene dinero para escapar y piensa que él ha hecho todo lo que ella quería…Pero trabaja mucho por poco dinero… Para luego salir de noche con gente, amigos de ella que no le aportan nada.
Pablo: ¡Joder si odio esta vida!
Y piensa en la arena de la playa en lo vacía y fresca que está el agua por las mañanas.
Pablo sale corriendo del piso vacío de su abuela,…
El calor es inaguantable…
Pablo sale al mar a sumergirse de rodillas, como hicieron antes otros aspirante/as ha suicidas que por poco salvaron sus vidas, que se cuestionaron los problemas de unas vidas marcadas por otros, que no les dejaron ser ellos mismos, que hicieron después frente con amor a la vida
Su vida, una mejor
Y allí en la playa, allí en el monte…
Permanecen huellas de ellos
En el piso de su abuela la brillante pistola permanece bañada de vómito, chorreando pequeñas gotas en la alfombra.

Relato Manu Cueva.

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