Piensa un momento, estimada Iris
-¿En qué tengo que pensar?
Lejos de lo que nos oprime, ¿Hay algo que nos oprime más?
-Cielo y Tierra, aparte de no poder caminar bajo el mar
Y nosotros mismos, en nuestro afán de prosperar
-Y tú en el afán de filosofar ¿Crees que te voy a escuchar?
Últimamente ni yo me escucho
-Ni yo tampoco, para no perder la realidad, disfrutar un
poco ahora todo me produce
ansiedad.
Es un deseo como insatisfecho, como el hambre, como un
cantante que quiere ser popular.
-Es la sociedad, nuestros limitados recursos, nuestro afán
de vender y comprar, de que nos oigan, de no ser sometidos a cualquier
voluntad, de dejar algo a los que vienen detrás.
Estimada Iris, has podido hablar sin quejarte y yo
expresarme, solo por un breve periodo de tiempo, pero luego viene la opresión,
la opresión de los deseos, de dar rienda suelta a lo que el cuerpo y la mente
nos pide, pero que por las normas, tenemos que frenar, dejar hundir en lo más
profundo del alma, otra vez y otra… Sin descanso.
¿Será El proceso de la vida en sociedad?, ¿será de nuevo la
meta que no llega jamás o medir por dinero las cosas que no se deben comprar?, ¿agradar
por agradar?, ¿agradar al banquero, al jardinero?, ¿a ti o al otro, a mi amiga
o con quien esté más a gusto?
Y este debe ser el final
-Sí, para ya grandísimo cabrón.
¿Nos vamos aunque sea… fuera de este lugar?
-Escapar al pueblo de al lado, pero yo me voy sin ti.
Pues yo me quedaré, pues mañana tengo que trabajar.
-Pues me emborracharé por ti, bueno mas por mí que por ti y
a todo eso que has dicho de oprimir, desoprimiré mientras tú a la cama te vas.
Pásalo bien, no me dejas con el orgullo herido, millones
como tu hay en el mar (Bueno, un poco si)
-Era una broma imbécil jajaja no te lo tomes a mal pero cuando
te pones sensible, me sensibilizas y te tengo que insultar…
Texto Manu Cueva.

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