martes, 2 de septiembre de 2014

En un estado (Relato de ficción)

No había nada más dulce que su amor…
No había nada más dulce que su amor…
Se repetía para sí mismo mientras la despedía intentando caminar como si no le importase que se fuera pero él la quería…
Sabes ayer tuve un sueño.
¿Qué soñaste? (Hablando en el céntrico bar de una avenida)
Que la perdía y el sueño era entre erótico y dantesco y le levanté empapado en sudor aparte era de esos sueños que se viven que son muy reales.
¿Hace ya tiempo que se fue?
Si hará seis o siete meses.
Crees necesario acudir a mi consulta.
Muy necesario.
Está bien por ser tú te haré un descuento y haz todo lo posible por olvidarla aunque te cueste horrores y piensa que hay gente casada que aún después del matrimonio les es imposible olvidar a otro o a otra y sufren en silencio.
¿Qué puedo hacer para olvidarla?
Quizá algo de sugestión hipnótica no debes pasar mucho tiempo encerrado en casa tendrás que hacer un esfuerzo aunque sé que cuesta procura buscar actividades o la obsesión acabará por destruirte.
Abre la puerta y le da una palmada en la espalda mientras le dice esta vez bebe con moderación y anímate la vida no se ha acabado hay mucho por hacer pero sácala de tu mente si no vas a ir a peor, toma esta tarjeta es de un hipnotizador y es muy bueno ves dos días antes sin tomar alcohol.
Camina lentamente por la calle y todas las casas le recuerdan que quizá todos son más felices que él se siente un hombre derrumbado pero camina.
Los arboles de la larga avenida llaman su atención se siente como dormido, la gente pasa por su lado y todo sigue igual de una tienda una camarera que ofrece muestras de unos quesos le ofrece en una bandeja mientras sonríe y le dice…Prueba uno y si te gusta dentro de la tienda los tengo de promoción son muy ricos y sabrosos.
Él le dice con voz tristona ¿Puedo coger uno? Gracias… La verdad es que tengo un poco de hambre.
Bueno te dejaré coger tres trozos.
Coge los tres trozos y se mete dos en el bolsillo mientras va saboreando un trozo por el camino no sin antes agachar la cabeza mientras le daba las gracias a la camarera.
Sigue como si nada le perturbase va escuchando el ruido de los pájaros y decide sentarse en un banco algo cansado de ninguna otra manera consigue librar su mente de los pensamientos de ella.
No siente miedo ni frio ni calor es como si todo su cuerpo estuviera concentrado en un recuerdo que le abate, de repente unos niños que juegan al futbol se les escapa un balón y este va a parar a su cara los niños se quedan parados algo asustados pero él coge el balón hace unos cuantos toques con los pies y se lo pasa.
Gracias señor…
Mientras piensa para sus adentros “Tengo la cara dolorida me duele un montón”
El parque sigue como siempre el sol ilumina radiante.
Llega a casa y cae literalmente en un colchón que tiene en el suelo y se duerme.
Otro día mas y otro sueño…

Relato M.C

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