La enfermera estaba comedidamente exaltada, que no furiosa,
mientras reprendía con educación pero con firmeza al trabajador, que organiza y
orienta a los pacientes en la sala del hospital, mientras una paciente obesa
sentada en una silla de ruedas escucha en silencio, solo hasta que se pone de
mal humor, por el retraso en su reconocimiento médico, estallando en irónicos y
brutos insultos hacia la enfermera…
¡Pues a mí me duele el ojete y tu eres tonta e imbécil!
Reprendía así la paciente del hospital Mercurio… ¡esto en el tercer mundo pasa
a menudo o que te crees que es este hospital, tonta que eres gilipollas!
Mientras uno de los operarios de seguridad en el intento de
poner orden en medio de todo el caos en el que tiene que trabajar, porque la
avalancha de pacientes aumenta y el poco personal tiene que atender y atender
con sus visitas mirando la educación a la vez la misma presión a que se someten
en el centro, le dice a la exaltada paciente, “Señora no pierda los modales
haga el favor…”
Al mismo tiempo la señora de la silla de ruedas, se
encuentra en un estado de exaltación tan desesperado que se ve ciega en su
buena voluntad o la poca que le quede y sigue increpando a la enfermera que
trata de llevar la organización del caos hospitalario. Un enfermera que se
encuentra viendo los hechos piensa para sí misma, que lo mejor será apartar a
la señora hacia otra sala para que deje de atosigar en su labor, a la enfermera
mientras, a duras penas intenta llevar el orden dentro de lo posible…
Mientras en las afueras del centro, un hombre sentado ojea
unos papeles y se deja el móvil depositado a su lado cerca de él pero en el
banco, mientras se acerca otra persona por detrás con un aspecto más desastrado
que pone la vista en el móvil e intenta alargar la mano hacia él… En ese
momento el dueño se percata y rápidamente coge el móvil como un rayo, cuando la
persona desastrada hace un ademán como de coger colillas del suelo para
disimular y se marcha hacia otra sala del interior del hospital.
¡Enfermeras, un ciclista atropellado…!
No es la primera vez son muchos los ciclistas atropellados
que llegan al centro, este tiene la pierna derecha hecha un Cristo y lo
mantienen sedado porque si no el dolor sería insoportable.
Fuera de la sala donde se encuentra el ciclista el padre de
él se lamenta ante su madre mientras le dice que tiene la manía de meterse con
la bicicleta donde más tráfico hay y que en esas glorietas es muy peligroso
circular… Cuando por fin sacan al ciclista de la sala médica para meterlo en
quirófano lo más pronto posible, él le dice que ha sido atropellado por un todo-terreno
mientras su pierna está embutida, en una suerte de funda con mucha entubación.
Y un altercado, una pelea y en el centro hospitalario, la
policía hace acto de presencia ante la mirada de los pacientes que esperan como
hipnotizados y con resignación las largas horas de espera, mirando la pantalla
que indica el turno, para ser atendidos… La pelea ha tenido lugar en la calle y
en el centro entra uno de los implicados con la nariz rota y algunos navajazos,
tumbado en una camilla espera en el pasillo, mientras uno de los operarios de
seguridad intenta mantener una conversación con él.
Pero lo mejor ante todo caos es llevar las cosas con la
mejor educación posible y no hacer cosas en caliente, aunque muchas veces la
educación se pierde y nos convertimos en seres agresivos y peligrosos, cosas
que nos llevan a cosas peores y de las que todos nos arrepentimos porque lo
sabemos por experiencias, pero sin duda la educación se pierde…
Espero les guste el relato que acabo de contar… Son hechos
reales pero alterados lo máximo posible en ficción, más que nada porque esto es
un blog.
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