sábado, 29 de noviembre de 2014

El licor de la Navidad. (Ficción)

Unas patatas con ajo se están haciendo en la oxidada olla y Yabal está cortando un par de cebollas que se ha encontrado por el campo, mira por la ventana y ve la calle con una luz tenue de farola que tintinean con el viento… después de cortar las cebollas se pone a escuchar la radio en la que todo es publicidad en la que no puede gastar recursos ni tiempo, mañana es otro día para buscar trabajo sea el que sea, en la radio escucha las voces de siempre y algunas nuevas solo le hacen compañía porque la verdad piensa Yabal no informan de lo verdaderamente importante para alguien que quiere sobrevivir desde lo más abajo de la sociedad si no que es otra forma de gastar y gastar donde lo puestos de trabajo se consiguen de otra manera muy conocida.
Yabal no puede dormir, tiene que mandar dinero para su hijo y decide dar un paseo por las oscuras calles del anochecer invernal de la gran ciudad, quizá para rebuscar en los contenedores algo que vender al chatarrero siempre con el pensamiento de siempre en la cabeza de que el dinero se mueve solo en círculos muy cerrados de los que él como muchos otros nunca han tenido acceso.
La calle está semivacía y oscura, las pocas personas que se ven son otras almas que como él tampoco tienen a dónde ir, los locales nocturnos son un privilegio que no se puede permitir, como tantos otros así como restaurantes, cafeterías y demás pero decide quedarse en las afueras de un elegante restaurante por lo menos para ver como se lo pasan bien los demás, está tan curtido en la pobreza que le da igual, apenas siente rencor ya que sabe que este es un mundo cruel y despiadado lleno de envidias y rencores así que a la vez que se sienta en las afueras del restaurante aprovecha para ver si ve un poco de espectáculo ya que siempre hay un matrimonio que discute o unos amigos que se pelean por una chica o chicas que se pelean por un chico cuando van borrachos aparte de famosos que intentan pasar desapercibidos.
¡Hola Yaval!
¡Hombre Jacinto! ¿Tu por aquí?
Si, tampoco podía dormir y me he dicho, voy a dar una vuelta para ver si veo a alguien.
Pues haces bien, siéntate si quieres estaba aquí pasando el tiempo últimamente no hay nada para hincarle el diente es bastante desesperante.
De momento yo he encontrado un poco de trabajo pero solo es un par de días para Navidad pero algo es algo pero nada hay mucha competencia, creo que esta Navidad me compraré algo de licor fuerte casero para ahogar las penas.
Pues haces bien no hay algo que consuele mejor, todo lo demás que consuela son peores engaños y mentiras que te roban la dignidad, el humor y la salud mucho más rápido que ese licor casero.
Eso ha estado bien te guardaré un trago.
Gracias

Relato Manu Cueva.

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