viernes, 14 de noviembre de 2014

El mundo laboral (Relato de ficción)

No te quejes, sabes que tienes trabajo
¿Más informes de ventas? ¿Pero de quien son?
De tu amigo el triunfador, pero no te quejes que él te da de comer con su excelente verbo y presencia jeje.
¡Me estáis inundando a papeles! ¿No lo haréis a propósito? ¿No?
Bienvenido al mundo laboral… Por cierto ¿has visto su nueva novia y el coche que le han puesto?
Después de decir esto para hacerle saltar chispas su compañero se va dejando a Yabal con el triple de faena pendiente cosa que a Yabal ofusca de sobre manera.
Son las once de la noche y Yabal mira por la ventana de la oficina con los dedos negros de teclear aparte de cambiar el solo el tóner de la impresora y todavía prevé salir más tarde de la oficina, por miedo a no adelantar trabajo… Son las doce y media y cuando por fin sale cansado del esfuerzo psicológico, coge su viejo volvo y tarda en arrancar diez minutos inmersos en una tremenda humareda proveniente del tubo de escape.
En un cruce se para y cuál es su sorpresa cuando se encuentra a su compañero con su flamante nueva novia y el coche nuevo aparcándolo enfrente de un local de moda entonces exclama.
¡Míralo que bien trabaja!
Por fin llega a su casa y al verse ante la puerta, queda desplomado en el patio de la finca por el cansancio y se duerme.
Su móvil suena, su móvil suena y Yabal con la cabeza apoyada en el macetero se despierta mientras una vecina que pasa lo mira con cierto desmán de extrañación.
Yabal coge el móvil apresurado y mira la hora, hace media hora que tenía que estar en el trabajo…
¿Yabal? ¿Qué ha pasado como no has venido? Grita su compañero desde el móvil.
Me he quedado dormido.
¡Ven a toda prisa a acabar los informes que quedan y lávate la cara!
Yabal se levanta del suelo asustado y con una fuerte patada golpea el macetero del patio luego grita con una potente voz desgarradora, que alerta  a los comercios del vecindario y sale corriendo saltando por encima de los coches, aboyando los techos, luego se va a una frutería y tira toda la fruta al suelo con furia extrema dejando al frutero estupefacto que intenta agarrarlo, pero no puede porque Yabal le regala una lluvia de golpes…
Al poco rato retienen a Yabal en una comisaría, tardaría días y semanas en recuperar el juicio perdido pero algo dentro de él no cambio algo que llaman heridas.

Texto Manu Cueva.

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