Se encontró con ella
En los montes de espinas
El fuerte monje guerrero
Cubierto con su túnica
Le prestó una manta a ella
Que había sido apalizada
Y violada
Épocas griegas
Donde todo pasa en
esfera
La chica era fuerte
Y pudo caminar cogida del
Brazo del imponente monje
Hasta que llegaron a una cueva
Y él hizo un fuego chiscando
Chispas con la yema de sus dedos
La chica lo miraba con respeto
Los consideraba una leyenda
Y la boca se le hizo agua
Cuando de entre su túnica
Sacó una ristra de conejos muertos
Con el hambre que tenía
La desdichada
Optó por decirle
¿Deseas deleitarte con mis encantos?
Y el monje que sabía de su dolor y su llanto
Le contestó
Guarda tus encantos
todavía hay ladrones
Y evitémonos mirarnos a los ojos
Para no despertar a afrodita
Pues para ser mas fuertes
Nos marcan con símbolos
Al rojo vivo como al ganado
Para recordarnos que
el sexo
Debilita
La chica entumecida
Con el labio roto
Al decirlo quería ver sus ojos
Pero el miedo
Le podía
Si quieres noble monje
Despellejaré y cocinare yo
Los conejos
Y el monje contestó
Me parece buen consenso
Yo montaré guardia
En la entrada y cuando esté listo
Me llamas y comeremos
El humo de los conejos olía delicioso
Y ella lo llamo con arrojo
Ven monje comamos
Pero ella quería ver sus ojos
Y el monje enfurruñado
Intentaba esquivarlos
Basta ya mujer se lo que intentas
Solo produces dolor
Tengo muchas heridas abiertas
Y ella agachó la cabeza mientras
Comía pero una leve sonrisa de vez en
Cuando lucía
Al ver un hombre tan grande y fuerte
Esquivar los dardos de
Afrodita
Y llegó la noche y durmieron
Con el estómago lleno
Y una luna blanca
Radiante
Brillaba en el cielo.
Poesía manu cueva.
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