miércoles, 22 de septiembre de 2010

Objetos feos que nos atraen.

Y es que como dicen, para gustos hay colores. Entre todas las cosas feas que para algunos pueden resultar exquisitas aunque nos  hubiera resultado un gasto considerable o barato, lo mismo da.
En el arte pasa lo mismo no por ser mas caro significa que es mejor, porque a veces
alguna pieza artística que resulta mucho menos costosa que otras resulta mas aceptada por un abanico mas amplio de personas.
Lo importante de verdad a mi parecer es el
conglomerado de emociones y sensaciones
con las que disfrutamos al contemplarlas, porque en algún momento de la vida de esa persona, uno de los colores, formas o otras características supone un atractivo añadido que guardado en la mente o en lo mas profundo del subconsciente del sujeto, se revitaliza al mirarla a través de los ojos de la mencionada persona, valga la redundancia.
Otra cosa muy diferente es si con esa obra de arte, el sujeto pretende ostentar un status económico elevado para con eso intentar conseguir la aprobación y la admiración o la envidia de determinados sujetos sin dudar en gastarse mas recursos económicos con tal de conseguir tal fin y no sentir lo que la obra o el autor de la obra quiere transmitir o sea sin llegar a conmoverlo por dentro al contemplar-la. Y quiero mencionar también la parte del negocio cosa fea o cosa bonita o fea pero llamativa-mente emocional pues supone un trabajo y que las ganas
de poseer del admirador con la fuerza de sus emociones al disfrutarla pues consiguen que este sea un negocio lucrativo dentro o fuera de las corrientes de las modas.


Fotografía de Manu Cueva.

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