sábado, 8 de enero de 2011

Post del blog de Eduard Punset que me pareció correcto y contundente.

“EL CEREBRO ES TONTO”

M. ª Jesus Álava Reyes, psicóloga

Nací y vivo en Madrid. Estoy especializada en psicología escolar y clínica. Nunca me he casado y no tengo hijos. Soy profundamente liberal, ecologista y muy desengañada de los políticos. Creo que alguien creó el universo, pero no soy religiosa. Publico mi segundo libro, “La inutilidad del sufrimiento” (La Esfera de los Libros)

A veces sufrir es inevitable.
Sí, pero no por ello deja de ser inútil. ¿Sabe lo que pasa?

Que empezamos mal.
Pues sí, ya en el colegio en lugar de sensibilizar a los niños hacia lo positivo, lo que hacen bien, lo que puede darles seguridad y confianza, los sensibilizamos hacia lo que puede perturbarlos y producir inseguridad.

¿Y luego todo es un continuo?
Sí, nuestro cerebro graba las escenas negativas y cuando nos encontramos ante una situación parecida nos sentimos mal automáticamente y nuestra reacción es irracional.

Pues sí que estamos bien.
Lo crucial no es lo que nos pasa, sino lo que pensamos en cada momento. El pensamiento es previo a la emoción, y ese pensamiento es el que nos hace sentirnos bien o mal. La clave es controlar el pensamiento.

¡Pero si sólo somos conscientes de nuestros pensamientos cinco minutos al día!
Ja, ja, ja, por eso lo que marca un cambio vital en nuestra existencia es conseguir pasar de la reacción a la acción. La inteligencia es la capacidad de dirigir el comportamiento.

¿Qué hay que conquistar?
El equilibrio interno, y las claves son: no consumamos nuestro presente dando vueltas
a hechos pasados y eliminemos los reproches, que son muy peligrosos. Debemos vivir intentando sentirnos bien cada día.

No es fácil, hay que trabajar y madrugar.
No se puede vivir para el fin de semana porque acaba decepcionando. A nadie le gusta
madrugar, pero es mejor con un poco de música y canturreando. Podemos sentirnos bien con nosotros mismos, pese a nuestras circunstancias, o dejarnos llevar por ellas.

Ya, pero…
Nada puede arrebatarnos nuestro presente. Incluso en las circunstancias más duras siempre nos pertenecerán nuestros pensamientos y, con ellos, nuestras emociones.

La teoría la sabemos todos.
De la misma forma que tenemos mucha facilidad para sentirnos víctimas, podemos empezar a controlar nuestros pensamientos para sentirnos bien. Le daré un truco.

Estupendo.
Póngase la alarma del reloj y cuando suene dígase algo positivo de sí misma; porque
sin darnos cuenta estamos todo el día oyendo y diciéndonos cosas negativas, y eso determina nuestro estado de ánimo. Tenemos dos sistemas nerviosos: el central, que controla nuestra parte intelectual, y el autónomo.

¿…Que va a su aire?
Sí, y nos juega muy malas pasadas. El cerebro es bastante tonto, no filtra la realidad.
Lo que piensas se lo cree. Si tú de noche oyes tras de ti “¡A por ella!”, se te sale el corazón del pecho y empiezas a sudar hasta que ves que eran unos chicos tras una pelota, pero el corazón sigue acelerado, ¿por qué?…

El cerebro creyó que estaba en peligro.
Cada vez que nos decimos “me encuentro mal”, el mensaje que le estamos dando al cerebro es “tienes que encontrarte mal”. No es fácil, pero todo se resume en adquirir hábitos saludables de vida. Nos dicen que hay que comer sano y hacer ejercicio, pero nadie dice que hay que pensar sano.

¿Y qué hace usted cuando se irrita?
La irritación es una agresión contra uno mismo y la forma de establecer barreras con los demás. Cuando estamos irritados no razonamos, actuamos emocionalmente mientras el cerebro busca un culpable. ¿Qué hace usted cuando se irrita?

Deporte.
Eso está bien, porque su sistema nervioso autónomo tiene que estar pendiente de los músculos y deja de jorobarla. Pero hay opciones inmediatas: el simple hecho de mojarse la cara con agua fría sirve para desconectar.

¿Y luego?
Hay que intentar llevar el pensamiento a algo positivo que sea incompatible con lo anterior o darle al cerebro instrucciones sencillas. Por ejemplo: voy a freír una tortilla, ahora bato el huevo, lo salo, etcétera. Al cabo de media hora el pensamiento ha cambiado.

Los pensamientos negativos son insistentes.
El cerebro nos prueba: cuando ve que no respondemos, vuelve a probarnos una y otra vez, pero acaba por abandonar.

Denos más hábitos que potenciar…
Asumir que podemos equivocarnos: el miedo a cometer un error bloquea y paraliza. Responsabilizarnos de nuestro bienestar y felicidad: los demás la pueden entorpecer o favorecer, pero no son responsables; eso nos convierte en dependientes.

Los otros son nuestro espejo.
Pero nos dejamos llevar por lo que dicen los demás en lugar de por lo que hacen. En el mejor de los casos nos entrenaron a escuchar en lugar de a observar, mirar y analizar.

Más.
Animarnos cuando todo parece que está en nuestra contra porque ahí se demuestra la grandeza de las personas. Asumir que el futuro bien entendido está en el presente bien vivido. Potenciar los dos sentidos fundamentales: el sentido común y el sentido del humor, que es el medio más rápido para sentirnos mejor con nosotros mismos y con los otros.

¿Los pensamientos crean hábitos y los hábitos forjan el destino?
Así es. Parece absurdo creer que decirse cosas positivas va a cambiar nuestro destino,
pero debería probarlo.

De acuerdo, hagamos el experimento.
Pues repítase cada mañana una cualidad propia y añada otra que quiere conseguir, por ejemplo: “Soy alegre y voy a estar cada día más contenta”, y recuerde que al cerebro las órdenes hay que dárselas en presente.

Nos enseñaron a caminar dándonos ánimos y riéndonos las gracias, pero todos hemos interiorizado que se aprende a vivir a base de golpes. El resultado es que a nadie se le olvida caminar y que muy pocos saben vivir. Las claves para no entender la vida como una tragedia, sino como un presente lleno de oportunidades que hay que aprovechar día a día, se resume en una afortunada reflexión: ¡no suframos inútilmente! Si controlamos nuestros pensamientos, controlaremos nuestra vida. Lo importante no es lo que nos acaba de pasar, sino lo que estamos pensando. “No es fácil –dice con una sonrisa la coordinadora psicóloga de la Escuela Infantil del CSIC–, pero es sencillo. Además, aprender a vivir es el mayor reto y logro del ser humano”

¡¡¡¡Tan tonto que a veces nos conduce hasta a la guerra!!!!
Fotografía Manu Cueva.
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