El sueño de ser el mejor, circula en mayor o menor medida por las mentes de todo ser vivo, superarse y conseguir la denominada “victoria”; no hay nada más gratificante.
Artínio es un joven boxeador, criado en lo más profundo de los barrios bajos, donde impera el desorden, la droga y el paro. Todos los días acude al gimnasio a entrenar, aun siendo bajito de estatura, su fortaleza mental y física es impresionante.
Muchos de sus compañeros de gimnasio, que como él, aspiran a ser grandes figuras del boxeo unos más que otros, sueñan con dinero, coches de lujo, mujeres hermosas y todo lo que la fama les puede otorgar, pero Artínio le es fiel a una sola mujer en cuyos brazos, cuerpo y muslos, encuentra la mayor parte de fortaleza de la que ostenta, este joven boxeador.
Artínio está en paro, de vez en cuando hace trabajos espaciados en el tiempo para mantenerse y por eso ve en el boxeo, no solo fama y despilfarro, si no un futuro mejor para él, su chica, la futura familia que quiere engendrar y su madre que vive sola y anciana.
En un fin de semana normal, Artínio no sale de copas con los del barrio, porque sabe que casi siempre suele acabar en algo peor, prefiere dedicar el tiempo del fin de semana, en pulir su técnica y fondo, corriendo, ejercitándose y leyendo algún libro que Cristina su chica, le presta.
Una noche de Sábado, esta pareja, se alicienta en el cariño y amor mutuo que ellos se profesan, en su humilde cama de saldo con algún muelle roto, el sentimiento fluctúa en delicadas caricias sensoriales en los cuerpos de los dos, originando el deseo sexual y consumándolo con avidez, pero con cariño y delicadeza, algo muy difícil de conseguir. El atronador timbre de teléfono fijo, de repente, retumba en la estancia, Cristina medio adormilada lo coge en sus manos, mientras Artínio medio adormilado va recobrando la consciencia privada por el estado del sueño. Cristina de repente grita de júbilo y Artínio alarmado le pregunta qué pasa, entonces es cuando Cristina le comenta entre gritos de alegría, que un importante promotor pugilístico le ofrece un combate y que le pagarán una pequeña pero importante suma para ellos, en definitiva, la gran oportunidad, que Artínio estaba buscando.
Texto Manu Cueva.
5 comentarios:
la felcidad está en los pequeños detalles, Manu, y aquí también qued demostrado
Manu, se me ocurre que este relato ha de tener segunda parte, el éxito y la fama suelen ser malos aliados de la felicidad y tranquilidad que respira Artinio... se que soy mal pensada pero cuesta mantenerse en el límite tal y como él se mantiene y quizá sea porque no tenía cerca a ese promotor... los promotores pueden ser un punto de inflexión en las vidas... no se, es una sugerencia...
Un saludo
Me pondré a ello, queridísima Sigrid, estoy deseando tener un rato para ponerme a ello, y que lo que salga sea de agrado. Muchas gracias por comentar mi pobre blog un saludo y gracias a ti tambien "descargas gratuitas".
Pobre Artínio, le van a dar una paliza...jajaja
Cris
(soñadora empedernida)
Posiblemente, lo del boxeo es lo que tiene, jeje gracias cris por tu comment.
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