sábado, 14 de mayo de 2011

Escena, escena un lugar para montarla. Historia de Mateo y Rosana.


La Historia de un par de altos cargos del Banana Resort Hotel.
Mateo y Rosana.
Mateo y Rosana, visitan siempre que pueden, personalmente su cadena de Hoteles Resort ya en lujosos coches o en primera clase de avión, controlan las cuentas y la estética que es parte fundamental de estos.
Mateo se da una serie de paseos por la cafetería  y toma un tentempié el sólo, pero sin embargo prefiere comer en restaurantes de mas lujo que comer en el mismo comedor de su cadena de hoteles (Sus motivos tendrá).
Se aloja siempre en las mejores habitaciones de los establecimientos de los que es dueño que suelen ser las suites dobles de lujo, con bañera extra grande y jacuzzi. Viste siempre de manera elegante con camisas de Versage o de Louis Buiton, es alto y tiene el pelo engominado peinado hacia atrás, tan estirado hacia atrás que parece como si llevara un casco.
Casado y con hijos, amante de los negocios, frío con los trabajadores y falso con los que denomina amigos, que por casualidades de la vida son gente acomodada y políticos, en definitiva lo que podríamos llamar un gran tiburón blanco, con unas fauces armadas con centenares de dientes afilados como cuchillas que no tolera la mas mínima crítica de nadie por debajo de él.
Si Mateo es el martillo de Thor de los negocios (Thor, Dios de los vikingos al que atribuían el don de controlar los rayos y los truenos, que siempre portaba un gran martillo para hacerse notar, digo yo) Rosana es el signo zodiacal de Libra con la balanza en la mano, algo más equitativa en lo que ha personalidad se refiere y la que en verdad más trabaja de los dos.
Rosana lo mira todo, mirar revisar con pleno detalle y determinar con su gusto estético todo y lo más mínimo, dicen que entiende mucho de decoración.
También habla con el personal, habla un poco más de manera solidaria pero manteniendo las distancias, da órdenes, trae elementos decorativos y suele proponer ideas de presentación a cocineros  y camareros, sobre el mejor aspecto que puede tener la comida, que siendo barata parezca un manjar de Dioses, así como la bebida.
Rosana viste también de manera elegante, suele cambiar mucho de zapatos, pero para andar por los Hoteles se pone tacón bajo y cuando sale fuera o viaja, usa los tacones altos y plataformas altas.
Dicen de ellos que una noche en la suite cenaron juntos y que luego por la mañana se fueron del Hotel, Rosana con un moratón en el ojo y con la mejilla hinchada. Un recepcionista que estaba esa noche cubriendo el turno, recibió la llamada de Rosana que con voz acongojada le pedía que si por favor le podía conseguir maquillaje color carne para disimular un hematoma, poniendo la escusa de que se había resbalado en el baño, a lo que el recepcionista le contesto que si quería que llamara a un médico, cosa que Rosana rechazó con energía.
El recepcionista, como eran las cuatro de la mañana y todo estaba cerrado, cogió el coche para ir velozmente a su casa, para preguntarle a su mujer si ella tenía ese tipo de maquillaje.
Cuando regresó al hotel, cogió el ascensor para subir a la suite de Rosana, tocó a la puerta pero no salió nadie de ahí. La suite de enfrente se abrió de repente, la suite de Mateo pero de ella salió Rosana con el vestido medio roto, y la cara con visibles hematomas.
Rosana: ¿Me has traído lo que te pedí?
Recepcionista: Si, aquí tiene señora, ¿Se encuentra bien?
Rosana: Mañana coge de la caja lo que te ha costado y coge también veinte Euros de propina, ya se lo digo yo al director.
Rosana entró en su suite y cerró la puerta, pero se había dejado la puerta de la suite de Mateo medio abierta y el recepcionista fue a cerrarla cuando ve aparecer la cara de Mateo y un fuerte aliento a alcohol.
Mateo: Que zorra tan estúpida, que ostia se ha dado en el baño jeje.
Comentario que al recepcionista pilla de sorpresa y un poco paralizado.
Al día siguiente salen temprano hacia el garaje del hotel, se subieron en el jaguar descapotable, marchándose sin despedirse del director.
El director, cuando regreso a su oficina y el recepcionista le comentó, que Mateo y Rosana se habían marchado muy temprano, respiró aliviado por no tener que verles el pelo.
El recepcionista no contó nada de lo sucedido esa noche, hasta pasado seis meses que en una cena con los compañeros se le escapó.
Al mes lo despidieron, se ve que el rumor se extendió demasiado, por lo menos eso dicen que fue la causa del despido de recepcionista nocturno, que esa noche llevó el maquillaje de su mujer, para tapar los supuestos hematomas producidos por una caída en el baño de la directiva Rosana.
Mi pez ángel (Escalar)
Texto Manu Cueva. Espero disfruten de esta obra, saludos.

2 comentarios:

Esther dijo...

¡Qué fuerte !!! Vaya impresentable "el Mateo" ese, la verdad es que antes de los malos tratos ya le tenía manía...

Masunodos dijo...

Un tipo repelente donde los haya y odioso.