lunes, 4 de julio de 2011

Sobre el desconocimiento de la burocracia.


Sobre el desconocimiento de los burócratas, en todos los ámbitos, sin llegar a desmerecerlos, ya que todos somos aunque muchos lo olvidemos personas y nunca máquinas o ciudadanos de tercera, porque algunos no llegamos como quisiéramos a fin de mes o estemos parados.
Me remito a su alejamiento que puede llegar a ser frío y deshumanizado, sobre el trabajo que realizan otra serie de personas en condiciones muy adversas, incluso muchas veces carente de los medios apropiados en muchos casos el ingenio causado por la presión, tiende a salvar la situación en el mejor de los casos, un ingenio del operario raso, parado o jubilado muchas veces en desprestigio, ninguneado, robado por x  para culminar con éxito la exigencia a veces imposible de la burocracia de la que disfrutamos o sufrimos.
El mero hecho de sacarse un título es un grado, pero también es un grado vivir e informarse de la situación de vida de la situación actual, la climatológica, sociológica y cultural, para que la empresa a llevar a cabo no termine en una desgracia o no se pueda cumplir.
La presión en tiempos de cambios es muy dura, como podrán saber por las continuas revueltas en todo el mundo y manifestaciones etc., etc.…
La burocracia trabaja con números y a veces con informes sobre la situación personal de alguien y fruto del agotamiento que es el estar cansado y sentado tantas horas sentado delante del ordenador en un microclima favorecido por los elementos como una buena calefacción o aire acondicionado,  se desvinculan moralmente sin contar que el trabajo que hacen, afecta a otros que tienen que realizar un monumental esfuerzo manual  para que la tarea a realizar sea efectiva, traduciéndolo en demasiado desastre para alguien.
Los números son caracteres representativos  de algo y de personas…
Y muchas veces por su situación que he descrito antes, un burócrata pierde la empatía hacia sus congéneres causando alguna situación excesiva e inadecuada y o perjudicial.
Que pude algunas veces afectarle a él directa o indirectamente o puede que nunca.
Todo esto a mi parecer viene por tantos años de desprestigio a las ciencias de las humanidades, filosofía que ahora están resurgiendo de nuevo gracias a las nuevas corrientes que surgen en la era de la información y el fracaso de la economía y el capitalismo aberrante y desmesurado de muchos .
Texto Manu Cueva, espero sea de agrado y de utilidad, gracias a los pocos pero grandes lectores que me lean.

2 comentarios:

Esther dijo...

Creo que la burocracia está sujeta a unos cauces lentos, llenos de papeleo protocolario que en un principio supongo que tendría su utilidad (he dicho supongo por pensar bien) y que se continúa con la misma vía aunque los tiempos cambien porque no hay quien repiense esta realidad.
Lo de que el burócrata pierde la empatía, sinceramente, creo que nunca la ha tenido, al menos con el usuario a quien arregla el papel, no hablo del que está en ventanilla que puede que la pierda (vamos que seguro que la pierde, ahí estoy de acuerdo contigo), hablo de tantos y tantos que están detrás.
Por último, no entiendo muy bien tu conclusión, cómo relacionas la realidad burocrática con el desprestigio de las humanidades.
(Vaya parrafada, lo siento)
Saludos

Masunodos dijo...

Si es un texto algo tosco, por lo general de sus palabras, pero me reafirmo en el sentir que siento por la parrafada última que he escrito, bastante rara y mal expresada que ampliaré en otro texto cuando tenga tiempo, aunque la burocracia ya de por si está muy lejos de ser humanizada es mas bien un instrumento tortuoso e impracticable para el que la sufre desde abajo... muy abajo, gracias Sigrid.