No tiene mucha buenaventura, su barquito de sueños naufraga por el pesar de la muerte de su amada, una mujer buena cuya boca es una fuente de agua clara y de una lengua que no miente, el marido sonriente, siente que la luz puede hacerle un bien, malo estridente culpar a la luz del Sol por su pesar doliente, quiere mirar al amanecer con lluvia fijamente al Sol que le mostro su belleza de morena clara de senos como recipientes de una seda hiriente, la cual en la tierra se deshace, como una estrella en la mañana que espera el mediodía en su mitad brillante que disipa la luz azulada, como el recuerdo que quiere que vuelva mañana, pero no vuelve, en la tierra ahora ella siente, una tierra que no suelta la cuerda de su cuerpo inerte, barquito de sueños naufraga y las olas se lo tragan, el amante mira la luz de tanta belleza del amanecer, con los ojos abiertos para que los globos oculares, se llenen de luz, para que no pueda mas ver que la belleza de su amada estimada compañera, llevarla siempre en un recuerdo de su mente, que ninguna otra luz, le enturbie, lo que siente.
Poesía Manu Cueva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario