lunes, 30 de abril de 2012

Montes de Gehena.


Hasta donde alcanzaba la vista, había hogueras llameantes como lenguas abrasadoras de los emisarios de los Dioses, los cuerpos de nuestros hijos habían nacido sin vida, en nuestro pueblo, las madres torturadas gritaban de agonía, mientras hombres corpulentos, lloraban como si de las vidas de esos recién nacidos muertos quisieran manifestarse por sus bocas, apilaban sus cuerpos, para que las llamas los transportaran a través del humo su pasaporte para el cielo, era horrible ver tan decadente escena y solo pensaba en que habíamos disgustado a las deidades, para que nos cayera tan fuerte castigo, que aunque pasado mañana una embarazada diera a luz uno vivo, este niño llevaría en su ombligo y sangre todo el infierno de los fuegos, lamentos y lágrimas de las llamas de los montes de Gehena.
Texto Manu Cueva. 

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