El deseo es su sonrisa
Esclavos de su prisa
Y maldigo a veces su fragancia que hipnotiza
Cruel testamento azul
De unos ojos de ancestral ensoñación
Que pueden abarcar cualquier corazón
Uvas verdes y vino blanco
Esmeralda y colibrí
En una mujer que jamás conseguí
Es Amapola la reina de damas
En un tablero rojo y rosa
En una postal de bellas playas
Y el mejor acorde de todas las guitarras
Hilo fino de seda en su cabello
Fieros y dulces sus besos
Que reconcome el alma
En los que nadie hace diana
Porque Amapola es libre como
Los sueños.
Poesía Manu cueva.
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