sábado, 4 de octubre de 2014

Dos mundos de magia.

Se levante al anochecer el Elfo dispuesto a hacer una visita a los nuevos visitantes, unos seres venidos del planeta Marte y que tras unas rencillas propias de las diferentes clases de cultura y el lenguaje parecen haber solventado gracias  a los ardides de la magia Elfica y la tecnología marciana…
Se monta en su unicornio, ataviado con su armadura festiva para no producir recelos en el campamento visitante extraterrestre y cabalga durante dos días en los que se concentra en el tipo de palabras que debe emplear y en la diplomacia con la que le han ordenado actuar… Solamente va el elfo llamado Rick por mandato de sus superiores ya que confían en el buen actuar de la raza marciana acampada en las afueras de los extensos bosques paradisiacos. Buen lugar para acampar, piensa Rick mientras cabalga a lomos de su unicornio en plena noche cerrada y con un toque de espuela le ordena al unicornio que ilumine su cornamenta para poder ver el camino mejor… Y de repente todo se ilumina con un haz blanco, el jinete así podrá llegar y al mismo tiempo avisar con antelación de su llegada, ante todo para no ser atacado, ya que los marcianos tienen en esta la primera vez que visitan el país de los elfos y el planeta a su vez.
Los marcianos por su parte se encuentran trabajando en plena noche, sacando provisiones de la nave con la que han llegado y realizando estudios sobre todo lo que les rodean, son altos y delgados bastante parecidos a los elfos, pero con la cabeza más grande así como sus ojos, que son de un color verde anaranjado penetrante, cada uno luce un peinado diferente y en pocos se repite el mismo corte de pelo, los únicos a los que se les ve repetir peluquero son hermanos gemelos…
Los marcianos más jóvenes juegan a la orilla del rio del bosque de los Elfos, mientras los demás se preparan para pasar la noche fuera de la nave, trabajando y estudiando el entorno… Cuando a lo lejos ven la luz que emite el unicornio Elfico que se aproxima a toda velocidad hacia su campamento.
Marciano 1: ¡Por allí! Se aproxima uno de esos nativos dueños de las tierras.
Marciano 2: No seáis del todo sinceros cuando pregunte o si le da por inspeccionar nuestras herramientas… Sobre todo para que no se alteren ni tengamos que pelear, sedes amables con él y cordiales al máximo si pregunta por nuestra tecnología respondedle que solo veníamos de visita para tomar muestras.
Marciano 1: ¡Ya habéis oído! Todo el mundo a disimular y ha sonreír…
El jinete, llega y se detiene al borde de la nave, de un salto descabalga del unicornio, mientras este con su poderoso cuerno mágico alumbra la escena, con un luz tan potente como mil luciérnagas juntas.
Rick: Buenas noches.
Marciano 1: Buenas noches, que hermoso vehículo en cuanto llegamos a tu país nos que damos asombrados al verlos son fantásticos y ¿dices que son criaturas naturales que no las habéis creado vosotros?
Rick: Si… Son completamente hijos de las llanuras y los bosques, aunque los de las montañas son más fuertes y veloces también son más difíciles de dominar.
Marciano 1: Como ves aquí estamos intentando adaptarnos al entorno, la verdad es que estamos muy felices al igual que asombrados de la belleza de estos parajes tan bonitos…
Los más pequeños están disfrutando mucho del agua del rio… La verdad esperamos ser poca molestia por dejarnos acampar en vuestras tierras.
Rick: Me alegra de que os gusten nuestras tierras, mañana queremos invitaros a Palacio, nuestro rey quiere aprender más de vosotros y traeremos carros para llevaros a todos allí… Es bueno intercambiar cultura y olvidar así el incidente que ocurrió a vuestra llegada.

Relato Manu Cueva… Espero sea de agrado.

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